martes, 16 de noviembre de 2010

Clase de música

Antes de continuar con el tema de las fotografías manipuladas y su uso en la política y otros sectores, vamos a hacer un paréntesis divertido con una escena habitual en cualquier clase de instituto. En este caso se trata de una clase de Música en 1º de ESO en un instituto de Dos Hermanas (Sevilla), pero podéis trasladarlo a cualquier otro curso o asignatura. No es una reconstrucción en la que se junta "todo lo que puede pasar". En una clase normal de un día cualquiera se dan juntas la totalidad de las intervenciones y circunstancias.

Nótese también que no se trata de un grupo de alumnos conflictivos, agresivos o pre-delincuentes. Son alumnos normales, que no tienen intención de reventar la clase. Simplemente, es su actitud normal en el aula.

19 de octubre de 2010. Las 12 de la mañana. El profesor está ya en el aula de música porque ha tenido una clase anteriormente. Los alumnos que terminan salen del aula. Le cedemos la palabra al protagonista:


12.03
Los alumnos de 1º de ESO entran, dejan la mochila y se salen al pasillo.

12.04
Salgo a la puerta, les digo que entren que tenemos que empezar. Entran sólo siete.

12.05
Cierro la puerta para que los que estén fuera vean que hemos empezado la clase y se den prisa.

12.06
Mientras cierro la puerta un alumno enciende el piano y golpea las teclas como un poseso.

12.07
- Padilla, deja el piano ahora mismo.
- Un momento maestro, que estoy componiendo.

12.08
Llegan diez más de la clase.
- Ésta ¿que hora es de llegar?
- Es que hemo tenío gimnasia y venimo der pabellón.

12.09
- ¿Donde están los 6 que faltan?
- Ahora vienen maehtro.
- Pues vaya tela, ¿no?
- Po díseselo a ello, maehtro, ¡yo que jé!

12.10
- Se dice "díselo".
- ¿Er qué?
- Que no se dice díseselo, se dice díselo.
- ¿Que se lo diga a quién, maehtro?.

12.11
- A nadie, hijo.
- ¿A nadie er qué?
- Nada, olvídalo.
- Vale.
Llegan los seis que faltaban.

12.12
- ¿No sabéis que no se puede llegar tarde a clase?
- Es que estábamo hablando con el jefe de estudios.
- Tienes más rollo que una peli de Jackie Chan.
- ¿Sí? ¿Vamo a vé un peli de Jackie Chan?

12.13
- No, hijo, no. Anda y siéntate, tienes un negativo por llegar tarde y la próxima vez te pongo un parte.
- No, maehtro, que me expulsan.
- Pues llega temprano, y ahora siéntate.
- Padilla, deja el piano que te lo vas a cargar.

12.14
- Ya voy.
- Ya voy no, voy yo (y le quito el cable y me lo meto en el bolsillo).
- ¡Ojú, maehtro!
- Ojú ¿qué?
- Na.
- Siéntate, Padilla

12.15
- A ver, hoy vamos a estudiar el árbol de las figuras. A ver, ¡silencio! ¡Callaos!
- ¡Padilla siéntate! Laura, ponte derecha. Francisco, ¿dónde vas?
- A tirá un papé, maehtro.
- Vale, siéntate.
- Ojú, ya voy.

12.16
- Ah, por cierto, ¿dónde está el parte de faltas?
- Sa queao en er pabellón, maehtro ¿Voy a por é?
- Pues qué remedio, anda vé y no tardes.
- ¿Puedo ir con ella?
- No, y siéntate.

12.17
- A ver, ¿por dónde iba?
- ¿Vamos a ver una película?
- No.
- ¿Y cuando la vamos a ver?
- Cuando la proyectemos.
(cara de no entender nada)
- Ah, sí..., sacad los libros

12.18.
- Fernando, ¿y tu libro?
- No me lo he traío, maehtro.
- Y cuando juegas al fútbol ¿también se te olvida el balón?
- Jaja, ezo no, maehtro, nunca me se orvida.
- Se dice "se me".
- ¿Er qué? (a su compañero) Quillo, cállate que me está hablando er maehtro.
- Fernando, que se dice "nunca SE ME olvida el balón".
- ¿A usted tampoco, maehtro?
- No, hijo, olvídalo.

12.19.
- A ver abrid el libro por la página 15.
- ¿Y er que no tenga libro?
- Pues entonces mejor que no lo abra, Padilla, siéntate. ¿Vega, que haces ahí abajo?
- Es que me se ha caío er boli.
(Irene) - Mentira maestro, me está desabrochando los cordones.
- Vega, ponte derecho y deja a la compañera.
- Vale, maehtro, ya no lo hago más.
- Padilla, siéntate.
(Padilla) - Ojú maehtro, siempre a mí ¿Y a éste no le dices ná?

12.20
- A éste se lo digo luego, y ahora siéntate. ¿Padilla, y tu libro?
- Me lo he dejao en la clase ¿Pueo ir a por é?
- No.
- ¿Y cómo estudio?
- Venga, ve por el libro, pero no tardes.
- ¿Puede vení Adrián cormigo?

12.22
- No, y vuelve pronto. Vale, a ver abrid el libro por la página 15. Sandra, el libro.
- Voy, maehtro, está en la borsa.
- Mario, tu libro.
- Voy, maehtro.
- Claudia ¿y tu libro?
- Asquí en la bolsa.
- No se dice asquí, se dice "aquí".
- ¿Aquí donde?
- Olvídalo.

12.23
- Página 15. Silencio. ¡Padilla, siéntate!
- Ojú maehtro, siempre a mi.
- Siéntate y cállate.
- Vale.
(Entra Fernando) Maehtro er parte que estaba en er pabellón.

12.24.
- Gracias, Fernando, siéntate. Bueno, voy a pasar lista. ¡Padilla siéntate o te echo!
- Maehtro, er Padilla ma quitao el estuche.
- Yo no lo tengo, maehtro, yo no ha sío.
- Padilla, a la calle.
- ¿Maestro por quitar un estuche me echa de clase?
- No, te echo por existir.

12.25
- Padilla, sal de la clase.
- Ya voy maehtro, voy a cojé las cosas ¿no?
(Relleno el parte: Profesor que expulsa, tutor, grupo, exposición detallada de las circunstancias que motivan la explusión, actividades a realizar durante la sanción. Fecha, firma del profesor...)

12.30.
¿Quién es el delegado o delegada?
(Laura) - Rocío, pero no ha venido, yo lo llevo maehtro.
(Verónica) - ¿Puedo acompañarla?
- No, tampoco creo que sea tan peligroso bajar la escalera.
- Padilla, salte.
- Ya voy maehtro, ojú, ziempre a mí, ziempre a mí ¿y a esta gente no les dices ná?
- A esta gente ya veremos. Vale, página 15.

12.32
(Roberto) - ¿Puedo ir a bebé maehtro?
- No.
- Eh que venimo de ginmasia.
- Espera que vuelva Laura de llevar el parte.
- Vale.

12.33
- A ver página 15. Aguilera, ¿Y tu libro?
- Ya voy , maehtro.
(Vuelve Laura de llevar el parte)
- A ver, silencio... Silenciooooo, jobar, Mario, cállate ya que llevas toda la clase hablando.
- Es que le estoy contando una cosa al Antonio.
- Se dice a Antonio.
- ¿Qué le pasa a Antonio?
- Olvídalo.

12.34
Aparece Padilla de nuevo en clase.
- Que dice la maehtra de guardia que coja anque sea un cuaderno.
- Joder, valee, coge el cuaderno.
- Maehtro, er Padilla ma dicho gilipolla.
- Venga Padilla, sal rápido.
- Ya voy maehtro.

12.36
(Se va Padilla)
- A ver, página 15.
- Maehtro, ¿puedo ir al servicio?
- No.
- Es que no me aguanto más.
- Vale, pero no tardes.
- Grasia, maehtro.
- Fernando, siéntate. Laura, los pies fuera de la silla. Jairo, ponte derecho, A ver, Isaac, ese no es tu sitio.
- Ojú maehtro.
- Ni ojú ni nada, ponte en tu sitio.
- Maehtro, ya ha venío Sara der servisio, ¿puedo ir yo ahora?
- No.
- Po a Sara la has dejao y a mí no.
- Espera a final de la clase.
- Es que no me aguanto.
- Pues mea en un bote.
- Es que no tengo bote.
- Mira, ve al servicio cuando vuelva tu compañera, pero vuelve volando.
- Grasia, maehtro, no tardo ná...

12.38
- Vale, en la página 15 tenéis un árbol de figuras..
- Maehtro, mira este...
- Roberto, que te pongo un parte.
- No, no, no, maehtro ya me callo.
- Vale, Irene, siéntate derecha. Alfonso, cállate.
- Maehtro, ¿Puedo ir al servicio?
- No.
- ¿Por qué?
- Porque tenéis el cambio de clase para ir.

- Es que había mucha gente.
- Bueno, pues te esperas.
- ¿Y no voy?
- No, y el libro y la página 15. Vale, en el libro tenéis el árbol de las figuras.

12.40
- Tenéis que copiar la partitura de la Pequeña Música Nocturna en el cuaderno. Silvia, ¿Qué pasa?
- Que el Fernando me ha quitao er boli y no puedo escribir.
- Fernando, dale el boli a Silvia.
- Yo no he sío maehtro.

12.42
- Pues busca al que lo tenga.
(Fernando se levanta y cuchichea con varios compañeros)

12.43
- Vale, a ver, en la página 15 del libro...
(Fernando) - Maehtro, ya lo he encontrao.
- Vale, pero siéntate.
- Bueno, en la página 15 podéis ver las figuras ordenadas por duraciones....
- Mario, ¿Qué haces con el móvil en la mano?
(Mario) - Ya lo guardo maehtro.
Vale, en la página 15... A ver, silencio.

12.47
- ¿Os calláis?
(silencio)

12.48
- Vale, pues en la página 15 tenéis las figuras. Tenéis que señalar en la partitura que habéis copiado las parejas de corcheas que, como veis en la pizarra, se unen con un corchete.

- ¿Que es un corchete, maehtro?
- Es esa especie de flequillo que tiene la figura encima de la plica.
- ¿Qué es la plica, maehtro?
- La plica es... Oye, Mario, ¿Qué es eso que tienes en la mano? ¿No serán chucherías, verdad?
(Mario) - Ya la guardo maehtro.
- No las vuelvas a sacar, ya sabes que no se permite comer en clase.
(Mario) - Vale, maehtro, ya las guardo.

12.50
- Bueno pues las corcheas en la partitura...
- ¿Puedo ir al servicio maehtro?
- He dicho que ya no sale nadie.

12.52
- Vale, tenéis que señalar en la partitura las corcheas que duran la mitad de la negra.
(Irene) - ¿Y cuánto dura la negra?
- Jobar, Irene que eso es de primaria... Pues un tiempo.
(Irene) - ¡Entonces dos corcheas son dos tiempos!

12.54
- Noooo, la corchea dura la mitad de la negra y la negra dura un tiempo...
Entonces, ¿cuánto dura la corchea?
(Pablo) - Pues dos tiempos.
- Jo, que no, a ver... Mirad a la pizarra

12.56
- Esto es una negra... dura un tiempo y dura lo mismo que dos corcheas...
- Fernando, ¿que haces agachado?
- Es que Padilla se ha dejado el móvil en la silla.
- Vale, tú te encargas de devolvérselo cuando acabe la clase.
- Sí, maehtro.

12.58
- Bien, si leemos el ritmo de las parejas de corcheas sonará algo así como títi, títi, títi ¿Vale?
- Si, maehtro.
- Vale ¿habéis copiado los compases del libro?
- Todavía no, maehtro.
- Bueno copiadlos en casa, y señaláis las parejas de corcheas.

12.59
- ¿Podemos salir maehtro?
- Todavía no es la hora. Os iréis cuando suene el timbre. ¿Dónde vas Mario?
- Ya nos vamos, ¿no?
- No, he dicho que cuando sea la hora.

13.00
RRRRRRRRRRRRRRRRRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNGGGGGGGGG

- Vale, si no me he suicidado antes, mañana veremos la semicorchea. Podéis salir.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El mentiroso y el cojo

Muy cerca de mi casa, en una de mis rutas habituales, tengo una tienda de fotografía cuyos escaparates suelen decorar con grandes ampliaciones de algunas de las fotos que realizan para sus clientes. Desde hace varias semanas una me viene llamando especialmente la atención. Pertenece a un reportaje de boda y muestra a los novios (ella sin el velo y él sin chaqueta), sentados al atardecer dentro del agua en la orilla de la playa de La Caleta, rodeados por una masa de algas. Evidentemente, esa fotografía no está tomada el día de la boda, pues a ver quién se cree que la novia, después de la ceremonia, se marchó a la celebración con el traje empapado en agua de mar casi hasta la cintura, manchado con pegotones de arena y, en el peor de los casos, con manchurrones verdi-negros de algas espachurradas. Y lo mismo el novio: zapatos, calcetines y pantalones empapados. Está claro que días después de la boda se volvieron a vestir y posaron para esa foto de dudoso gusto, cuando ya no les importaba que los trajes quedaran hechos un pingajo. Se ha extendido bastante la costumbre de completar esos horribles reportajes de boda con fotografías tomadas en otros momentos, mostrando escenas que resultan imposibles que ocurrieran el día en cuestión. Bien, si ellos se quieren engañar, es su problema. Si quieren fingir que el día de su boda se pareció más a un entrenamiento de los marines o a unas secuencias de "La isla de los famosos", nada que objetar. El buen gusto no alcanza para todo el mundo, evidentemente.

Pero las fotos falsas no quedan sólo para los reportajes de boda. Ayer mismo, una noticia dejaba en evidencia que los reportajes periodísticos sobre los recientes sucesos de El Aaiún habían sido contaminados por unas fotos falsas tomadas de la página web saharathawara.com (reunión de varios colectivos de apoyo al Sáhara), distribuidas por personas afines al Frente Polisario, redistribuidas por la agencia EFE y, finalmente, publicadas en publicaciones como El País, ABC, El Mundo y La Vanguardia. El País publica un artículo de disculpa por no haberse molestado en contrastar la veracidad de las fotografías, pero lo cierto es que hay muchos más culpables, desde los de la web en cuestión y los del Frente Polisario que las distribuyeron (ambos grupos los más culpables por su evidente intención de engañar), hasta los de EFE y el resto de periódicos citados (culpables tan sólo de pereza y de negligencia).

La fotografía en cuestión mostraba a unos niños, supuestamente heridos en los disturbios del Sahara, atendidos en un hospital de El Aaiún, pero en realidad se trata de una fotografía que muestra a niños palestinos heridos en Gaza, y que fue distribuída por Reuters en 2006. Las fotografías de niños y mujeres son un arma de guerra de lo más utilizado, como veremos en algunos ejemplos más adelante.

El mismo día, las fotografías que mostraban a Rodríguez haciendo footing mañanero junto a Cameron, que si se hicieron y distribuyeron fue precisamente porque buscaban realzar la imagen del presidente español, aunque han conseguido justo lo contrario, servir de rechifla general en internet (l), nos traían de regalo el recuerdo de una foto trucada con la que hace unos años quisieron darnos una imagen "guay" de nuestro presidente: la famosa foto de Rodríguez corriendo por la playa de Sanlúcar en una de sus vacaciones en Doñana, la foto del famoso hombre "que no deja huellas en la arena", un fenómeno de la naturaleza. Todo eso me recordó una frase de Twain (2) que dice: "Si usted no lee el periódico, está desinformado; si usted lee el periódico, está mal informado".

Y es que, bien sea con la palabra, bien sea con la imagen, los medios de comunicación tienen la capacidad de convencernos de casi cualquier cosa. Y a ver quién es el guapo libre de pecado que tira la primera piedra. Yo no, a mí me han engañado muchas veces. Con la palabra se puede hacer de varias formas: ocultando datos, ofreciendo información incompleta, aprovechándose de la incapacidad de muchos lectores para interpretar datos complejos... Con la imagen, está claro: manipulándola, recortándola, creándola casi de la nada.

Todo esto me ha llevado a pasarme unas buenas horas en internet y a encontrar tantos ejemplos que darían para una serie de entradas. Algunos ejemplos los conocía, otros han resultado una novedad, otros me han sorprendido, porque he descubierto que eran falsas algunas imágenes que creía verdaderas. Aquí os dejo algunos de mis descubrimientos y algunos ejemplos ya conocidos.

Para ser totalmente ordenada tendría que hacer una clasificación de los motivos de los montajes y trucajes fotográficos: con intención política, con intención artística, para ensalzar, lavar la imagen o desacreditar a personajes populares, para ganar dinero o vender más un producto... Pero eso me llevaría quizás demasiado tiempo. Iré enumerando los ejemplos tal cual vayan saliendo de las notas que tomé cuando los iba descubriendo. Evidentemente, los intereses en la política y la guerra son, con diferencia, el origen de la mayoría de ellos, pero hay de todo. Dejo fuera los montajes hechos con la única intención de divertirse y crear un bulo en la red. Y los hay de todas las épocas; no pensemos que todo esto empezó con el Photoshop: desde los inicios de la fotografía hay montajes, y algunos tan bien hechos que no se hubieran descubierto si no fuera por el testimonio de las personas implicadas.

Vamos con el ejemplo más antiguo de foto falsa. Durante la década de 1830 hubo una auténtica carrera por ser el primero en perfeccionar el proceso de la fotografía. Louis Daguerre la ganó, al ser el primero en patentar un proceso, y se llevó toda la gloria. Esto dejó a muchos otros inventores bastante amargados. El francés Hippolyte Bayard había inventado un proceso diferente al de Daguerre, y lo tuvo listo antes que él, pero no consiguió ser famoso ni rico. Frustrado, creó una fotografía para expresar su estado de ánimo: se retrató a él mismo como víctima de un suicidio. Escribió una nota explicatoria por detrás: "el cuerpo que usted puede ver es el de M. Bayard, inventor del proceso que le está mostrando. Había estado trabajando durante tres años en su descubrimiento. El gobierno, que había sido bastante generoso con Daguerre, dijo que no podía hacer nada por Bayard, y el pobre infeliz finalmente se ahorcó. Estuvo en el depósito de cadáveres varios días, y nadie lo reconoció ni lo reclamó."

Así, aunque Bayard no sea recordado por ser el inventor de la fotografía, es recordado por realizar la primera foto falsa de la historia.

A pesar de su frustración y de ser poco reconocido, Bayard continuó siendo un productivo fotógrafo. Dos años después, en reconocimiento a su contribución, recibió un premio de 3.000 francos de la Societe d'Encouragement pour l'Industrie Nationale.



En 1876 el popular escritor Charles Dickens hizo una gira por Estados Unidos. Su manager firmó un contrato en exclusiva para las fotografías realizadas durante dicho tour con los fotógrafos neoyorkinos Jeremiah Gurney & Son, pero el New York Daily Tribune publicó que había convencido al escritor para que posara para una foto ene l Mathew Brady Studio de Broadway, publicando la foto (la central). Inmediatamente, los Gurney denunciaron que la foto de Brady era un montaje, y el tiempo ha confirmado que tenían razón.

El historiador Malcolm Andrews descubrió que el estudio de Mathew Brady se había hecho con una foto de Dickens realizada en 1861 ó 1860 (la foto de la izquierda), la había manipulado un poco y la había vendido como una foto realizada durante el viaje de Dickens a Estados Unidos en 1867. Alteró un poco el pelo, suavizó los rasgos de su cara, agrandó el bigote y transformó el chaleco. Aunque el Daily Tribune aseguró que la foto era auténtica, la realidad era que Dickens, en 1867, ofrecía el aspecto que se aprecia en la foto de la derecha.



Existe un famoso retrato de Lincoln (foto de la izquierda), supuestamente tomado poco después del final de la guerra civil norteamericana, que nunca se realizó. En realidad se utilizó un truco que veremos muy empleado en los ejemplos de esta entrada: la combinación de dos fotografías diferentes. El caso es que era casi imposible encontrar un retrato de Lincoln realizado durante su vida con la deseada "pose heorica". Por ello, se tomó una fotografía realizada por Mathew Brady al lider sudista John Calhoun (foto del centro), otra de medio cuerpo de Lincoln (foto de la derecha), que se giró, y se combinaron ambas para lograr la foto de marras, universalmente conocida. Hubo que hacer algunos cambios. De la foto de Calhoun se cambiaron las frases que aparecen en los papeles sobre la mesa (“strict constitution,” “free trade,” y “the sovereignty of the states”) por otras (“constitution,” “union,” y “proclamation of freedom.”). Y listo.

Vamos ahora con una tanda de fotos trucadas relacionadas con la guerra. El 1 de febrero de 2005, los medios de comunicación informaron de que un soldado norteamericano había sido tomado como rehén en Iraq. Las cadenas de televisión mostraron una foto (izquierda) de un soldado sentado en el suelo, con un rifle apuntando a su cabeza. La fotografía llegó desde un sitio web frecuentemente usado por los rebeldes iraquíes, acompañada de este texto: "Nuestros héroes mujaidines del batallón Jihadi de Iraq han podido capturar al militar americano John Adams después de matar a varios de sus camaradas. Lo decapitaremos si antes de 72 horas no son liberados aquellos prisioneros y prisioneras de los nuestros que están presos".



El escuadrón mujaidín había ejecutado a un ingeniero brasileño el mes anterior así que, aunque los militares norteamericanos negaban que un soldado hubiera desaparecido, el mensaje pareció creíble a muchos. Pronto, en muchos blogs se cuestionó la fotografía, tanto por la falta de expresión del rostro del soldado como por el aspecto del rifle, que parecía falso. Pocas horas después, el fabricante de juguetes Dragon Models USA Inc. informó que John Adams era en realidad un muñeco (foto de la derecha).

Una semana después, en un foro de mensajes jihadistas, un anónimo informó que un muchacho iraquí de 20 años, desarmado y no vinculado a ningún grupo u organización, se había hecho responsable del fraude, utilizando un juguete que le había costado 5 dólares. Acompañaba su confesión de una fotografía mostrando la escena desde un ángulo diferente, enseñando como el pequeño rifle estaba sujeto entre sus dedos.

El siguiente caso es muy conocido. El 9 de julio de 2008, Irán anunció que había realizado con éxito la prueba de fuego de misiles con un alcance de 1.200 millas, mostrando el lanzamiento de cuatro misiles en una localización indeterminada del desierto iraní, mediante Sepha News. La imagen fue utilizada, entre otros, por Los Angeles Times, Chicago Tribune, BBC News y New York Times. Al mismo tiempo, una foto de la misma prueba mostrando el lanzamiento de sólo tres misiles apareció en el sitio web iraní de noticias Jamejam. Esta segunda foto revelaba que sólo tres de los cuatro misiles habían despegado. Un examen un poco más atento reveló que el cuarto misil había sido creado digitalmente y, más tarde, especialistas en armamento especularon con que en realidad no se trataba de una nueva tecnología, sino de misiles de 10 años de antigüedad y que alcanzaban una distancia de sólo 900 millas.



En 2003 se conoció uno de los primeros grandes casos de manipulación fotoperiodística en la era de Photoshop. El fotógrafo Brian Walski, del diario Los Angeles Times, tomó dos imágenes en las afueras de Basora, donde un grupo de iraquíes eran custodiados por soldados británicos. En una imagen (izquierda), uno de los soldados conmina a un iraquí que lleva un niño en brazos a que no se levante , mientras el hombre mira para otro lado. En la siguiente que tomó, (centro) el iraquí sí mira al soldado, pero la actitud de éste es aparentemente indiferente. Walski decidió que las fotografías por sí solas no eran lo bastante dramáticas y las combinó, creando un fotomontaje (derecha) que fue publicado en portada y que, a la postre, causaría el despido del informador, que llevaba en la plantilla del periódico californiano casi quince años.



El ejemplo siguiente es un caso de intento de estafa utilizando a unos desaparecidos en guerra. La foto de la izquierda saltó a las cabeceras de los periódicos en julio de 1991. Parecía mostrar a tres aviadores norteamericanos que habían sido dados como desaparecidos durnte la guerra de Vietnam, llevando un cartel que mostraba la fecha 25-5-90. Esto implicaba que los hombres continuaban vivos en el sudeste asiático.



Las familias de los hombres estaban convencidas de que la foto era auténtica, pero el Pentágono dudada. Notaron que los hombres tenían un inusual buen aspecto para haber estado en cautividad durante dos décadas; el cartel que mostraban parecía haber sido pegado sobre la foto; y el origen de la misma era dudoso. Había sido enviado por fax al Pentágono por un descendiente de camboyanos que vivía en Los Ángeles, el cual dijo haberla recibido de un antiguo guardia de prisión residente en Phnom Penh. Pedía 2 millones de dólares para conseguir el regreso de los aviadores.

El Pentágono envió a un equipo a investigar a Thailandia, que descubrió el verdadero origen de la foto. La original (una fotografía de 1924 que mostraba a tres granjeros soviéticos) había sido publicada en 1989 en una revista en lengua khmer llamada "Unión Soviética". Los autores del montaje sólo habían cambiado el cartel y añadido bigotes a los hombres.

La agencia Reuters es la que más veces se ha visto salpicada por el escándalo de fotos falsas o manipuladas. Este es uno de esos casos. Una serie completa de varias docenas de fotos presentada por Hezbollah despertó las sospechas de muchos blogueros. Las fotografías representaban a una persona, vistiendo uniforme y casco verde, rescatando cadáveres de niños de entre las ruínas. Presentadas individualmente podían haber pasado por verdaderas, pero se suponía que la serie completa de fotos había sido tomada en el mismo día por Reuters, con lo que quedaba en evidencia que se trataba de una puesta en escena de un guión, realizada por un actor, ya que una única persona era la que aparecía rescatando todos los cadáveres y la pregunta inevitable era por qué todos los cadáveres eran rescatados por la misma persona, para lo que además tuvo que transcurrir un espacio bastante largo de tiempo. El blog EU Referendum consiguió la serie más completa de fotografías y, además de dejar en evidencia el engaño, surgió bastante indignación ante el hecho de que tantos cadáveres tuvieran que estar expuestos durante muchas horas para que diera tiempo a realizar todo el reportaje. Aunque muchas fotografías de aquella serie se pueden encontrar todavía en ese blog, pongo aquí un par de ellas como muestra. Por si algo faltaba, más tarde se descubrió que el individuo en cuestión era un terrorista de Hezbollah.



Ya hemos visto que muchas veces los fotógrafos se pasan en su celo por conseguir imágenes conmovedoras. Para ello recurren frecuentemente a componer decorados que sensibilicen al espectador. Nada mejor que colocar, entre las ruínas, algunos objetos que aludan a la presencia de niños. Todo el mundo sabe que entre esos edificios bombardeados probablemente habría niños, pero colocar entre los escombros juguetes y peluches limpios e impolutos no deja de ser un engaño.



A veces la escenografía es todavía más descarada y lo que artísticamente pueda ser considerado impactante, desde el punto de vista informativo su valor es nulo, ya que nadie en su sano juicio puede creer que un maniquí con un traje de novia ha permanecido ahí, como por arte de magia, en medio de un lugar asolado por un bombardeo.

Todas estas fotos han despojado a Reuters de todo su credibilidad como proovedora de auténticas imágenes de guerra.

En otras ocasiones, en lugar de a niños, se utiliza a mujeres en imágenes falsas. Muchas de ellas pasarán desapercibidas pero, cuando se abusa de la misma "modelo", tarde o temprano se descubre.

Esta mujer aparece en cuatro fotografías diferentes, realizadas en fechas distintas y en poblaciones distintas. Las cuatro veces aparece con un pie de foto en el que se explica que acaba de perder su casa por un bombardeo. Demasiada casualidad. Al tamaño que las reproduzco no se aprecia perfectamente pero, convenientemente ampliadas es indiscutible que es la misma mujer, por unas señales que presenta en la cara. Otro engaño de Reuters.



De nuevo una serie completa de fotografías pone en evidencia a Reuters y sus fotógrafos. Cuando el sitio web de The New York Times publicó una galería de fotos sobre un ataque israelí a la ciudad libanesa de Tiro, en todas las fotos aparecía un joven fácilmente identificable por llevar el torso desnudo y una gorra verde con la visera colocada hacia atrás, además de que su rostro era claramente reconocible. El joven aparecía participando activamente en el desescombro y en el rescate de los cadáveres y supervivientes del bombardeo. La serie publicada por el sitio web se componía de siete fotos, y en todas aparecía el mismo muchacho. Pero, curiosamente, en una de ellas el chico no era uno de los que ayudaban, sino uno de los supuestos cadáveres medio sepultado entre los escombros. Para esa foto había tenido el cuidado de quitarse la gorra pero, para no perderla, la tenía sujeta entre el brazo y el cuerpo, a la altura del codo.



Y creo que con el ejemplo que sigue terminamos con Reuters y las fotografías de guerra. Quien sabe. Este post está quedando más largo de lo que pensaba y creo que lo voy a dividir en dos partes. Todavía es posible que para entonces haya encontrado más ejemplos.

Esta fotografía, con gruesas columnas de humo ascendiendo al cielo del Líbano fue retirada, después de las acusaciones realizadas por el blog estadounidense LGF, que demostraba que la fotografía había sido alterada para mostrar más humo y destrucción del que había realmente. Reuters retiró la fotografía y publicó una disculpa admitiendo que se había utilizado un editor fotográfico sobre ella. La encargada de relaciones públicas de Reuters, Moira Whittle, dijo que “Reuters suspendió al fotógrafo hasta que las investigaciones sean completadas.” Finalmente el fotógrafo fue despedido.

Adnan Hajj, el fotógrafo que envió la imagen alterada, fue también el fotógrafo que se encontraba detrás de muchas fotos del incidente en Qana (el hombre que rescataba a los niños). La manipulación es tan burda que se descubre a primera vista. Yo, que manejo bastante bien el Photoshop, no hubiera caído en el error tan evidente de colocar repetidamente las mismas volutas de humo una junto a otra. Encima de tramposo, torpe.

Incluso sin darse el caso límite de una guerra, los políticos saben perfectamente que tienen en la imagen su mejor aliada. Por eso, para ellos puede ser más útil un buen asesor de imagen que un experto en economía o en política exterior. Si me animo, puede que haga una tercera parte de la entrada con las fotografías utilizadas en la propaganda electoral, pero ahora me refiero a las fotos que utilizan cuando ya están en el poder, aunque reflejen escenas que nunca existieron.

Esta fotografía que muestra a la presidenta argentina amorosamente agarrada del brazo de Fidel Castro no se tomó nunca. En enero del 2009, cierta prensa ponía en duda un supuesto encuentro entre ambos. Entre las razones que se esgrimían estaba la de la ausencia de fotografías del acontecimiento. Por supuesto, en seguida apareció una foto. Según el gobierno argentino, la tardanza de su publicación obedecía a que no se la habían dado a la presidenta hasta bastante después, cuando ya estaba fuera de Cuba. De hecho, aseguraron que el vicecanciller cubano Alejandro González Galeano, nada menos, viajó expresamente a Venezuela para entregarle a Cristina Kirchner, que entonces estaba visitando a Chávez, la única foto del encuentro. Parece mentira que en la época de la foto digital, en la que podemos tener en nuestras manos al segundo la foto recién hecha, tuvieran que montar semejante operación, como si hubieran tenido que resucitar a Holbein para que pintara un cuadro oficial.

Además del poco creíble modo en que la foto tuvo que llegar a la presidenta, se demostró fácilmente que la foto era un montaje. Por un lado, ampliando convenientemente, se ve que el pixelado de las figuras de Fidel y Cristina son diferentes. Por otro, aunque Fidel esté cada vez más encorvado, las diferencias de altura entre ambos personajes es mucho mayor de lo que aparece en la foto. Para demostrar lo fácil que fue hacer ese montaje, inmediatamente empezaron a circular por internet montajes idénticos, en los que en lugar de Cristina Kirchner aparece Elizabeth Hurley o Angelina Jolie.

A continuación traemos a colación dos ejemplos con Obama. El primero fue perpetrado por The Economist a raíz del vertido de BP. No sabemos si fue iniciativa del periódico o "una sugerencia" de la Casa Blanca. El caso es que a la derecha aparece la fotografía original, tomada en las playas de Louisiana, en las que el presidente aparece con una mujer que ostenta un cargo oficial y un guardacostas. Sin embargo, a la izquierda aparece la foto tal como fue publicada. Las otras dos figuras han desaparecido y Obama da la impresión de soledad, de abatimiento, todo un icono. Una imagen muy conveniente.

La otra imagen fue tomada en Egipto y, claro, aquí el árbitro juega con los de casa. Con lo que no contaban los egipcios es que ya es muy difícil ocultar estas cosas y lo único que consiguieron es que Hosni Mubarak quedara en ridículo.

Cuando Obama se reunió en Egipto en septiembre con Hosni Mubarak, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el rey Abdalá de Jordanía y el líder de la Autoridad Nacional Palestina Mahmud Abbas, en la foto que se tomó del momento en el que los cinco caminaban por la alfombra roja, Obama ocupaba el centro de la imagen e iba un poco más adelantado que los demás. La foto fue tomada por el fotógrafo Alex Wong para la agencia Getty. Pero en Egipto quisieron realzar más la figura de su presidente, que tiene ya 82 años y se dice que su salud no es muy buena. Así que en el periódico oficialista Al-Ahram recortaron la silueta de Mubarak, la giraron en espejo y la colocaron delante, encabezando la comitiva. Por supuesto, la cosa se descubrió en seguida y, como ocurre tantas veces, unos por ser de la oposición y otros simplemente por divertirse, sacaron un montón de parodias: Mubarak llegando a la luna, Mubarak como Napoleón, Mubarak con la copa del mundo de fútbol, Mubarak batiendo a Usain Bolt, etc. Es que estos adictos al Photoshop son como niños y no acaban de aprender que las manipulaciones siempre les salen por el peor lado.

Me quedan aún muchos ejemplos, pero un puñado de historias y 35 fotos ya os tendrán cansados, así que dejo el resto para la próxima entrada.



(1)
Las ridículas mallas ajustadas, la cara de estreñimiento, la postura forzada y propia de alguien que no sabe correr...

(2) Manantial inagotable de citas jugosas, junto con Groucho Marx o Woody Allen.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Emético

"Emético" es un término médico que significa "vomitivo, que provoca el vómito". Ignoro cuántos productos eméticos existen, naturales o fabricados, pero lo que está claro es que actualmente todos sobran. Basta con leer unos cuantos periódicos, acudir a una hemeroteca para contrastar lo que hemos leído hoy con hechos y dichos del pasado (con frecuencia de los mismos protagonistas que los actuales) y, para poner la guinda, ver un par de telediarios. Vómito asegurado.

Nuestra ministra de Asuntos Exteriores viaja a Bolivia (ignoro la necesidad de tal viaje). Dejemos el dato aparcado un momento, que en seguida lo retomaremos.

Los Obama viajan a Indonesia y él (tan demócrata y tan moderno) y ella (tan glamourosa y tan "elegante") (1) tiran por tierra toda esa imagen al aparecer de esta guisa, para no ofender al musulmán con la imagen de una mujer con la cabeza descubierta. Igualito que hizo Ana Palacio (2) cuando el iraní Jatamí vino a España y ella, ministra de Exteriores en su propio país, se veló la cabeza y se abstuvo de darle la mano, no fuera a ser que al iraní le diera asco. En este tema quisiera volver a romper una lanza por una señora que, ante un viaje semejante al de los Obama, tuvo el valor y los ovarios de pasearse por Arabia Saudí en visita oficial llevando la cabeza descubierta en todo momento y vistiendo, no sólo faldas que allí son consideradas pecaminosas, por lo cortas, sino incluso pantalones. Cuando la reina Sofía hizo ese gesto fue con toda intención, ya que en sus apariciones públicas y en actos oficiales jamás usa pantalones, por lo que la elección de dicha prenda durante su visita a Arabia Saudí en 2006 fue un hecho calculado para dejar clara su postura ante el tema. Claro que ella probablemente no sintiera que los árabes le estaban haciendo un favor con permitir su visita, sino todo lo contrario. Cuestión de autoestima y dignidad.

Leo que el reciente accidente en Chile de los 33 mineros ha sido manipulado por los políticos hasta el hastío, y no me extraña nada. Estos individuos son capaces de convertir cualquier tragedia en una oportunidad de lucirse, de acaparar titulares, de rentabilizarla en apariciones mediáticas. El flamante presidente Piñera, que convirtió el acontecimiento en una especie de loa gloriosa a la capacidad del país en la gestión de tales catástrofes, olvida, cada vez que se habla del asunto, mencionar dos temas: que no ha sido un triunfo de Chile, sino de muchos países que colaboraron con los medios y las personas necesarias (3) y que lo único que ha puesto Chile en todo este asunto es dar ocasión a que el accidente ocurra, con una legislación que favorece tragedias como ésta. Porque no le he oído mencionar en ningún momento que cuando él era senador se opuso a que se actualizara una legislación que tiene más de un siglo de antigüedad con el fin de incrementar la seguridad en las minas. Sí, fue él mismo quien se opuso. Por supuesto, a los pocos días del accidente prometió que esa legislación sería revisada y cambiada. Ahora que todo está resuelto, podemos olvidarnos de tal promesa.

El tal Piñera llamó héroes a los mineros, cuando a los pobres no les correspondía estrictamente tal calificativo. En todo caso, víctimas. Héroes fueron los que se jugaron la vida perforando y probando las jaulas en las que los sacaron. Pero ¿y lo bien que queda? Me recuerda a nuestro presidente Rodríguez elevando a la categoría de héroes a los integrantes de la selección española de fútbol después del Mundial. Hay que ver qué bien le vino ese triunfo. Le permitió unos días de respiro mientras se hablaba de fútbol y no de otras cosas más graves que estaban pasando en España. Estos políticos tienen la suerte de que cada poco hay un deportista que permite al prestidigitador de turno distraer la vista del espectador convenientemente a un acontecimiento gracias al cual todos nos sentimos felices y afortunados. Es posible que dentro de unos días un triunfo de Alonso permita que la prensa deje de ocuparse de la actuación de España con el Sahara, la enésima bajada de pantalones ante Marruecos, los patazos de González y Jaúregui ante los micrófonos en los últimos días, etc.

La prensa también tiene lo suyo. Mientras esto ocurría, otros mineros morían en otros puntos de Chile. En lo que llevamos de año, 33 muertos, el mismo número que el de los sepultados vivos. Algunos murieron en el intervalo entre el accidente y el rescate, pero ningún periodista se acercó a esas minas para hacer entrevistas a la familia o tomar imágenes. Esos muertos no eran tan rentables desde el punto de vista periodístico. Parece increíble, pero hace ya 59 años Billy Wilder hizo una película que parece una premonición de lo de Chile. En "El gran carnaval" (1951) un periodista sin una noticia que llevarse a la boca se entera de que un hombre ha quedado sepultado bajo tierra. Sus entrevistas en exclusiva empiezan a hacerlo conocido y comienza a convertir aquello en un circo, en su propio beneficio, llegando a poner en peligro la vida del sepultado retrasando su rescate con el fin de exprimir la noticia lo más posible. ¡Dios mío, qué pesadilla! Esto parece un bucle.

Porque recordemos que el presidente de Bolivia acudió a la boca de la mina de Chile, a sacar su correspondiente tajada política del asunto, a garantizarse unas cuantas fotos en los periódicos y unos segundos de imágenes en los noticiarios de televisión. Entre aquellos 33 hombres había uno boliviano. Y allí acudió Morales, a ofrecerle que volviera a Bolivia y a prometerle trabajo, casa y no sé cuántas cosas más. Cuando el minero boliviano volvió a su país después del rescate, el presidente le hizo el honor de invitarlo a almorzar. Supongo que a estas alturas, amortizada la foto, se habrá olvidado de él.

Evidentemente, de quien no se acuerda Morales es de Abigail Canaviri, una niña boliviana de 14 años que desde los 12 trabaja en una de las minas más peligrosas del mundo, en Potosí, en unas condiciones que helarían la sangre a un psicópata: jornadas nocturnas de 12 ó 14 horas, empujando ella sola una vagoneta cargada con más de 300 kilos de mineral, respirando un aire cargado de sílice, asbesto y arsénico que la matará más pronto que tarde. Minas con las vigas podridas porque hace décadas que no se cambian; sin sistemas de ventilación porque se estropearon y nunca se repararon; con continuos derrumbes por la perforación indiscriminada de galerías sin técnicos que planifiquen ni asesoren. Y todo ello por un salario de 2 euros, cuatro veces menos de lo que gana un adulto por el mismo trabajo. Como ella, unos 13.000 niños trabajan en las minas de Bolivia en unas condiciones mucho peores que las de hace 100 años. Su historia es una película de terror. Pero Morales no se entera de los problemas de esos hermanos indígenas. Lo importante es extraer de Cerro Rico tres millones de kilos de rocas al día para obtener estaño, cinc y plata.

Y el bucle se cierra, porque allí en Bolivia está Trini, la colega de aquella que se puso un pañuelo en la cabeza para que un iraní no se sintiera ofendido en España. No se sabe para qué está allí, pero probablente, lo mismo que Palacios no quiso ofender a Jatamí, Jiménez no quiera ofender a Morales recordándole que en Bolivia pasan esas cosas.

En resumen, vomitivo.



(1) Entrecomillo lo de elegante porque afirmo que no lo es, sino precisamente lo contrario: una cateta mal vestida. Claro que yo no soy una persona asociada al mundo de la moda que tengo que babosear ante los podesrosos para asegurarme mi sueldo.

(2) Otra ministra de Exteriores, como Trini. Poco a poco esto se va convirtiendo en una tela de araña.

(3) Desde la colaboración de la NASA hasta la llegada desde Austria de las perforadoras necesarias.


domingo, 7 de noviembre de 2010

Barbie cursillista

Una de las características de nuestro trabajo de profesores es el secuestro de parte de nuestro tiempo libre (1) con el único propósito de que algunas personas que trabajan totalmente a su aire, sin el menor control sobre lo que hacen y cuándo lo hacen, puedan justificar su posición privilegiada organizando cursos, grupos de trabajo o jornadas que, ni interesan a nadie, ni sirven para nada.

No interesan ni sirven porque suelen tratar temas absolutamente alejados de la realidad y de las necesidades de aquellos a los que supuestamente van dirigidos. Las personas que los organizan/imparten suelen ser gente que hace lustros que no han visto a un chico de 14 años fuera de sus propios hijos o sobrinos, de forma que tienen una imagen completamente distorsionada de lo que es el trabajo en un aula. Por otra parte, es bastante corriente que no sean especialistas en la materia, que estén ahí como resultado de un nombramiento de tipo político, llevando a cabo un intercambio de favores entre amiguetes ("yo organizo un curso y te coloco en él como ponente, y dentro de unos meses tú haces lo mismo por mí").

Poco a poco han ido adueñándose de nuestras tardes con reuniones de pura burocracia absurda (que parecen sacadas de una obra de Ionesco o de Beckett), u obligándonos a asistir varias tardes por semana durante cinco años a la Escuela de Idiomas, ya que a la hora de pedir traslado te encuentras con que muchas de las plazas que sacan son bilingües (2) y tienes que tener el título de inglés, francés o alemán para poder concursar.

Como si nos secuestran las pocas tardes que nos quedan aún para vivir (es decir, atender a las necesidades de nuestra casa, hacer compras, ocuparnos de los familiares que tenemos a nuestro cargo, etc.) podría arder Troya, pues de vez en cuando te secuestran un sábado, para una jornada de temática absurda o para impartir parte de un cursillo al que difícilmente te puedes negar, porque lo necesitas para cobrar tu próximo sexenio o porque sabes que de otra forma quedarás relegado a la cola de cualquier cosa. Ahora tiene más valor un cursillito de mierda que ser catedrático.

Y eso es lo que yo tuve ayer, un sábado secuestrado por la Administración. De forma que, al llegar al final de la semana deseando descansar, me encontré con que tenía que madrugar, pasar todo el día fuera de mi ciudad y no llegué a casa hasta la noche. Como ya soy perro viejo en estos temas, iba preparada. Con mi lector de libros electrónicos, que es más pequeño que una libreta y se camufla muy bien, llevaba lectura para desconectar y ponerme a leer una novela.

Pero no es para contar eso para lo que estoy escribiendo, sino para describir a un ejemplar que ya me parece un clásico de estos eventos: la Barbie cursillista (3).

Ocurre que en estas cosas siempre hay muchas más mujeres que hombres. Aparte de que en la enseñanza haya una proporción bastante más grande de profesoras que de profesores, sospecho que los hombres se escaquean con habilidad de estas cosas, y que conste que les alabo el gusto. Yo también lo hago cuando tengo oportunidad. Pero hay un tipo de mujeres que, lejos de intentar esquivar estas productivas reuniones, se unen a ellas locas de alegría. Observándolas durante años he llegado a algunas conclusiones:

- La Barbie cursillista prototípica es una madre de familia con varios hijos. Teniendo en cuenta que el sábado les toca hacer la compra gorda en el Mercadona, darle un repaso intensivo a la casa, aguantar a los niños dando por saco o, en su defecto, llevarlos a alguna parte para que se distraigan, exponen ante sus maridos la obligación inexcusable de asistir para endilgarles a ellos todas esas tareas, mientras ellas pasan el día con sus amigas encantadas de la vida. Las solteras, que pueden permitirse el lujo de salir el viernes de copas hasta las tantas, levantarse el sábado a las 10 o más, darse una vuelta de tiendas, etc..., no desperdician un sábado de esa forma a menos que las obliguen a punta de pistola.

- Aunque estén encantadas de pasar el día fuera de casa no quieren dar la impresión de que son unas malas esposas y madres, así que se pasan el día colgadas del móvil, llamando a casa un millón de veces para comprobar si el legítimo ha realizado todas las tareas, y para enterarse de las últimas ocurrencias de los nenes, a quienes llaman todo el tiempo "mi amor". Mi amor, sí, pero cuanto más lejos mejor, por lo menos hoy.

- Como van a lo que van, acuden perfectamente arregladas: peluquería de la tarde anterior, con las mechas recién dadas, manicura perfecta y cuidado vestuario. Ojo, no son unas catetas que no saben como vestirse, así que no se pondrán como para ir a una boda, pero dentro del estilo "sport chic" puedes jurar que todo lo que llevan es de marca Burberry o similares. Y bisutería de la buena, por supuesto. Si puede ser, de Tous, y que se note a lo lejos que es de Tous.

- No hay nada que le guste más a una Barbie cursillista que llevar un cartapacio lleno de cuadernos. Pero tampoco caerán en la vulgaridad del cuaderno típico de cuadritos comprado por un euro en el bazar de los moros de la esquina. Irán a una papelería pija de diseño y se gastarán un pastizal en cuadernos y rotuladores chulos. En este tema he diferenciado hasta ahora dos subtipos: las de mentalidad infantiloide, que se compran un kit completo diseñado por Ágata Ruiz de la Prada (corazones y florecitas en colores chillones) y rotuladores hasta dorados y plateados, o las modernas que se compran cuadernos con hojas de papel de arroz, tapas de corcho o tapas duras con diseños basados en pinturas famosas y cosas por el estilo. Todo ello guardado en una cartera, bien de piel en plan pijo, bien supermoderna de esos materiales que desde hace unos años invadieron las papelerías. Toman apuntes como posesas, no porque les interese nada de lo que se está diciendo, no porque les sirva para algo, sino para que todo el mundo vea el material tan bonito que se han comprado.

- Cuando por fin la jornada, cursillo, reunión o lo que sea ha terminado, no tienen bastante. A la salida se dispersan en grupos de amigas y se van a tomar café. Cualquier cosa antes que volver a casa.

Podría decir que en las próximas ocasiones trataré de identificar otras especies dentro de este público cursillista pero, sinceramente, si está en mi mano no iré a otro más que a rastras y, una vez allí, intentaré sumergirme en mi lectura y olvidar dónde estoy pasando el sábado.


(1) Por si aparece por aquí el clásico despistado o el clásico que, conociendo la verdad, se la calla y critica, comentaré que a aquellos que piensen que tenemos demasiado tiempo libre les aclaro dos cosas:
- cuando llegamos a casa seguimos trabajando: corrigiendo exámenes y cuadernos, preparando clases, buscando textos para comentar, o lo que sea. Parecen tonterías pero te llevan muchas horas.
- ese "exceso de tiempo libre", o esa idea de la mayoría de la gente de que tenemos el privilegio de muchas más vacaciones que el resto de los trabajadores, LO PAGAMOS NOSOTROS. Es decir, que mi sueldo me lo pagan en parte en dinero y en parte en días no laborables. Por eso cobramos menos que cualquier otro funcionario de nuestro mismo nivel. Y además esas vacaciones no podemos cogerlas cuando queramos, sino que nos vienen impuestas de antemano. Si alguien está dispuesto a que le reduzcan un porcentaje nada despreciable de su sueldo a cambio de tener vacaciones en unos días que a lo mejor no son los que tú hubieras elegido, pues ya sabe a qué tiene que dedicarse.

(2) Es de risa floja imaginarse que si a los alumnos ya les cuesta enterarse de las explicaciones si te sales de un vocabulario de 200 palabras, se van a enterar si les explicas Biología, Historia o Matemáticas en inglés. Hasta ese punto de imbecilidad han llegado los que manejan la educación. Que digo yo que podrían primero concentrarse en que el presidente del gobierno y todos los ministros dominaran un par de idiomas, ¿no?

(3) Que conste que todas las mujeres que asisten no pertenecen al mismo prototipo. Estoy describiendo sólo uno de ellos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Vista aérea de los cimientos del zigurat de Babilonia

Hace mucho tiempo que no escribo una entrada de esas de una foto de mis viajes acompañada de un texto cortito. Como ahora estoy, con mucha paciencia y a ratos perdidos, escaneando mi seis mil y pico de diapositivas, cuando vaya dando con las más espectaculares iré intercalando una entrada de ese tipo.

Estuve en Irak en la primavera del 89. El país estaba todavía en guerra con Irán pero, después de ocho años de guerra sin que se le viera a aquello un final claro o próximo, la ONU forzó un alto el fuego para que se sentaran a negociar la paz. Y aprovechando ese alto el fuego estuve en el país con mi grupo de colegas arqueólogos e historiadores. Evidentemente, no había ni un solo turista en el país. En el aeropuerto recuerdo haber estado haciendo cola para que miraran mi pasaporte justo al lado de un casco azul de la ONU, grande como un armario, con su correspondiente arma preparada en las manos. Si nosotros pudimos entrar en el país y movernos por todos sitios fue porque el jefe del grupo tenía muchos contactos a nivel mundial (era un catedrático de universidad muy prestigioso). La única restricción que tuvimos fue la de hacer fotos en las cercanías de instalaciones militares. Por eso no pudimos subir al zigurat de Ur, porque desde arriba se divisaba bastante bien una base aérea cercana. Sin embargo, por otros lugares nos movimos a nuestras anchas.

Tan a nuestras anchas que se dio el caso que estando allí hubo elecciones generales en el país. Se acreditaron periodistas de todo el mundo, pero cuando llegaron al aeropuerto de Bagdad los llevaron al hotel Sheraton y no los dejaron ni asomar la nariz a la calle. Mientras tanto, nosotros disfrutamos de un día libre por Bagdad, y cada persona del grupo fue donde quiso. A la vuelta, en el avión, algunos periodistas españoles escribieron su crónica a base de lo que les contamos que habíamos visto por la calle, e incluso les pasamos fotografías. Ese fue el día en el que me puse un chador, me hice pasar por chiíta y me colé en la famosa mezquita Khadimiya, como ya conté en otro post.

En fin, el caso es que entre los sitios que visitamos estuvo Babilonia. De la famosa ciudad ya queda más bien poco. Entre lo que se llevaron los alemanes, las guerras, el abandono y que el adobe no es precisamente un material a prueba de todo, queda poco más que algunas murallas bien gruesas y los restos de las puertas, despojadas ya de todo su adorno. En las fotos siguientes se puede ver cómo lucen las puertas reconstruidas en Berlín, y lo que habían dejado en el lugar original tal como se encontraba en 1932. Y si yo vi lo que vi en 1989, no quiero ni pensar lo que puede quedar ahora.



Dejando aparte las inmensas moles de murallas y puertas, poco quedaba en el interior. Paseamos largamente por las ruínas, pero si no hubiéramos llevado en nuestra mente las reconstrucciones que habíamos visto tantas veces en los libros, hubiera sido casi igual que pasear por un solar.

Sin embargo, ¡cómo cambian las cosas al variar el punto de vista! Mientras que desde el suelo apenas unos montones de tierra alteraban la monotonía, desde el aire vimos claramente los cimientos de lo que había sido el zigurat principal de la ciudad, la famosa Torre de Babel. Entonces sí, te podías hacer una idea perfecta de su tamaño. Y resultaba mucho más fácil imaginar lo que fue aquella mole de edificio que llamaba la atención desde kilómetros de distancia, cubierto de ladrillos vidriados de distintos colores, brillando al sol.

Como en tantas otras cosas, el lugar desde donde se mira tiene mucha importancia.

viernes, 29 de octubre de 2010

Sonrisas sorprendentes

Hay veces que me resulta más llamativa la fotografía que ilustra una noticia que la noticia misma. Es el caso de la foto que durante la mayor parte del día de hoy ha acompañado al texto que narraba la visita del presidente del gobierno a la capilla ardiente de Marcelino Camacho.

Y digo "durante la mayor parte del día" porque, curiosamente, en todos los periódicos digitales que he consultado hace un rato, la fotografía había cambiado. Aparecían los mismos personajes, pero en otra actitud. Lo que no me extraña en absoluto, porque la fotografía que se utilizó en primer lugar es, cuando menos, extraña. De las seis personas que aparecen contemplando el cadáver, al menos cinco están con una sonrisa tonta en la cara, particularmente Zapatero, la viuda y Toxo. Al sexto, en el extremo izquierdo, no se le ve el rostro lo suficiente como para asegurarlo. La impresión que da es que, en lugar de estar rodeando un ataúd, están rodeando la cuna de un recién nacido que duerme plácidamente o hace monerías, para delicia de sus papás, abuelos y demás visitas.

Hace horas he visto esta fotografía en mayor tamaño y se puede apreciar mucho más claramente. Ahora mismo no hay forma de encontrarla, ni siquiera en Google, y esto último me ha sorprendido bastante. No se me hace raro, en cambio, que los periódicos digitales hayan decidido a lo largo del día cambiarla por otra, porque la impresión que produce es bastante chocante.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Ha nacido una estrella

Cuando nuestro particular Thulsa Doom cortó la cabeza de Carmen Calvo como el auténtico hizo con la madre de Conan el bárbaro, pensé que mi blog había perdido a su gran protagonista. Me equivocaba, por supuesto. Bibiana Aido vino a ocupar ese lugar con todos los honores.

Hace unos días, Thulsa Doom volvió a actuar, y esta vez me pareció que la cosa ya no tenía solución. Pero está visto que hay que ser optimista. De hecho, hoy me he convencido de que si le quiero dar a la nueva estrella el protagonismo adecuado tendría que escribir cuatro entradas diarias.

No ha hecho más que tomar posesión de su cartera ministerial, y Leire Pajín aparece hoy hasta en la sopa, y no por el hecho de que periódicos y agencias se repitan, sino porque esta mujer es capaz de soltar bombas a una velocidad envidiable. El pobre Pepiño, que hasta ahora era el teleñeco más destacado de este guiñol, prácticamente ha desaparecido ante la cascada de declaraciones de la interfecta o de sus subordinados, ante las imágenes de archivo de la televisión, que son muy traicioneras, o ante la salida de los muertos del armario familiar.

Un somero repaso será suficiente, que tampoco tengo intención de que "El cuaderno..." se convierta en una Leirepedia.

La primera en la frente. Después de la salida de tono del alcalde de Valladolid y el clamor guerrero de las hordas bárbaras que siguen a esta nueva Boudica, van y sacan por ahí un vídeo de Youtube, un poco olvidado, de la última gala de los Goya, con un fragmento de "Sé lo que hicísteis...". Berta Collado charla con Wyoming a pocos pasos de Leire Pajín que, bien envuelta en papel Albal, sonreía encantada consigo misma. Berta pide a Wyoming que le sugiera qué puede preguntarle a Leire. Haciendo gala de su saber estar, su ingenio y su cultura enciclopédica, Wyoming decide que la pregunta adecuada puede ser ¿Pajín es sinónimo de masturbito? Cuando el mismo Wyoming le hace la pregunta a Pajín la ministra se monda de la risa, y le dice a la reportera que no pasa nada porque es su amigo. Pues con amigos así... Si yo soy la Secretaria de Organización del partido que está en el gobierno y un amigo me hace esa pregunta en un acto público y delante de docenas de cámaras y micrófonos, le suelto una réplica mordaz que lo deje a la altura del betún. Pero claro, para eso hay que tener ingenio, soltura, buen vocabulario, reflejos, rapidez de pensamientos... Vamos, lo que a un ministro le viene bien para contestar a periodistas que hacen preguntas incómodas, y no digamos ya groseras. Y me temo que nuestra estrella no tiene nada de eso. A tenor de este vídeo sólo podemos esperar de ella risitas y respuestas insulsas ("Pues no"). No puedo mostrar el vídeo porque Youtube ha retirado el código de inserción por una petición, pero aquí tenéis el enlace. El momento mágico está en el minuto 5:

http://www.youtube.com/watch?v=j7Xu1NPSetA&feature=fvsr

A ver si el alcalde de Valladolid se lo ve una docena de veces y aprende cómo hay que dirigirse a una ministra.

Un rato después leo unas declaraciones del secretario general de Pajín que me dejan muerta: "Parece una auténtica médico hablando". Y todo ello en un par de tardes, más o menos lo mismo que tardó Sebastián en enseñarle economía a Zapatero, que a la vista está lo que aprovechan las clases esta gente. Si es que yo no sé por qué los buenos estudiantes desaprovechan seis años en una facultad más la preparación del examen de MIR y los años de especialidad cuando uno puede pasar por médico en menos de una semana.

Pero no es sólo su capacidad de aprendizaje lo que me asombra, sino también la de ver lo que nadie más es capaz de ver en este país. Estrenándose como ministra en el Congreso ha dicho nada menos que "las familias están hoy en mejor situación que en 2004 gracias a las políticas del gobierno socialista". Es una lástima que millones de familias no tengan la misma apreciación, y que hoy tengamos también el dato de que Cáritas atendió en 2009, gracias a pequeñas aportaciones de particulares, a unas 800.000 personas, el doble que en 2007. En gastos de primera necesidad, como alimentos, pagos de luz, agua, alquileres o gastos de higiene, paliaron los efectos de esa mejor situación a la que alude la ministra y de la disminución de ayudas sociales del gobierno, con algo más de 31 millones de euros.

Lástima que un día tan glorioso para nuestra estrella se viera empañado por la revelación de que su padre y ella misma aparecen mencionados en el caso Brugal, ese caso de corrupción urbanística que afecta a Alicante. El caso es que hay unas conversaciones telefónicas de 2008 grabadas en las que el principal imputado pide al padre de Leire Pajín y al ex-alcalde de Alicante ayuda para desbloquear ciertos trámites y conseguir adjudicaciones tanto en el Gobierno de España como en la Generalidad valenciana. Concretamente, necesita que alguien le haga una gestión para que un director general firme un informe favorable sobre unos viales de acceso. El ex-alcalde, en un momento de la conversación, dice "Bueno, pues que Leire coja, y hable con el director general y ya está". Mientras Pajín negaba esto en el Congreso, su padre admitía que esta conversación había existido. Mala cosa si padre e hija no se ponen de acuerdo y dan versiones contradictorias.

Y, por último, un desafortunado hecho pone a la flamante ministra entre la espada y la pared, como ministra de Sanidad por una parte y como coleguita de Bibi por otra. En Cáceres ha muerto una niña en un parto porque los padres quisieron que naciera en su casa en lugar de en un hospital. Por cierto, nadie se explica cómo tardaron tres horas en llevar el bebé al hospital donde murió. Así, mientras la Consejera de Sanidad de Extremadura recomienda que los partos se lleven a cabo en donde haya más condiciones de seguridad, una de las responsables de una organización que aboga por un parto natural fuera de los hospitales (hay varias pero ahora mismo sólo recuerdo "El parto es nuestro") dice que el parir en casa da a la mujer el necesario protagonismo. Veremos hacia que lado del conflicto se decanta Pajín, si actúa como ministra de Sanidad o como facilitadora del protagonismo femenino, aunque este gran logro vaya dejando víctimas inocentes a su paso.